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Para el pueblo otomí, la palabra ‘yofo thandi  significa “aquel que escribe con la mirada”. Asimismo, la palabra ‘yofo (“el que escribe”) está compuesta de dos verbos, ‘yo que significa “andar o caminar” y fo que significa “clavarse o sumergirse”. Desde esta conjunción, podríamos decir que ‘yofo thandi también puede referirse a “aquel que camina y se sumerge con la mirada”. La condición performativa y poética de tal designación es sin duda la pretensión que he decidido llevar acabo como proyecto personal. 

Me considero una persona que está aprendiendo a escribir por medio de imágenes, de ahí que mi trabajo lo planteo como un ejercicio constante de escritura audiovisual. 

Considero que la imagen es texto, a la vez que escritura. Difusa, anacrónica e inapropiable, la imagen se nos disipa como el tiempo. Solamente accedemos a ella a través de su rastro y huella. Indiferente a la permanencia, la imagen nos inscribe para atestiguar su paso. Somos, de antemano, cuerpos afectados de su errancia, testimonio ineludible de su escritura. Por eso, la mirada reclama siempre una introspección, un clavarse en sí para dar lectura al cuerpo. Un cuerpo textual que prevalece como el portador de un decir de la imagen.  

Si me han de preguntar por mi obra, diría que tan solo ha sido y será el testimonio de quien pretendió leer el mundo a través de sus imágenes.

Gabriel Berber